Museo del Palacio de Bellas Artes | HISTORIA DEL EDIFICIO





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ALGUNOS DE LOS ASPECTOS DE LA
ARQUITECTURA Y ESCULTURA
DEL EDIFICIO DE LA SECRETARÍA
DE EDUCACIÓN PÚBLICA

José Vasconcelos fue el encargado de concebir el proyecto arquitectónico, escultórico y pictórico de la Secretaría de Educación Pública. La escultura y la arquitectura, con una fuerte carga simbólica, fueron fundamentales para transmitir los ideales y valores de Vasconcelos sobre la Educación.

Para José Vasconcelos la construcción y formación de una nueva nación requería el liderazgo de los educadores en su papel de guías espirituales, promotores de la cultura y el patrimonio, así como de impulsores de la creatividad y pensamiento de los alumnos. De ahí que propusiera que en el conjunto escultórico diseñado para el edificio de la Secretaría de Educación Pública, se reflejara la forma en que esta nueva nación, surgida de la mezcla de razas y manifestaciones culturales, daría paso a la creación de un nuevo hombre capaz de dar expresión a lo mejor de sí mismo. Fue entonces que recurrió a la representación de las grandes culturas.

Fotógrafo no identificado | Patio de la Escuela Nacional | Preparatoria, s/f
Colección Universidad/Edificios Antiguos ©AHUNAM-IISUE

Para el desarrollo escultórico, José Vasconcelos se apoyó en el artista Manuel Centurión, quien fue parte de una familia de canteros del estado de Puebla y estudió en la Academia de San Carlos. Participó en la Revolución mexicana, en donde consiguió el grado de coronel.

Su propuesta artística marcó el academicismo escultórico, caracterizado además por la búsqueda de un discurso nacional.

Fotógrafo no identificado | Patio de la Escuela Nacional | Preparatoria, s/f
Colección Universidad/Edificios Antiguos ©AHUNAM-IISUE

Manuel Centurión fue el encargado de realizar los cuatro bajorrelieves que decoran las esquinas del patio chico del edificio de la Secretaría de Educación Pública con motivos de las grandes culturas universales. Esculturas que estarían estrechamente vinculadas a la arquitectura y que en su conjunto, funcionan como una síntesis de las aportaciones culturales provenientes de Oriente, Occidente y el mundo Prehispánico.

En el ángulo oeste aparece Grecia, madre de la civilización occidental, la cual está representada por una joven que, cubierta por una túnica griega, se encuentra danzando. Debajo de ella se encuentra escrito el nombre de Platón, padre de la filosofía clásica.

Frente a ella se encuentra España, representada por las carabelas que unieron a los dos continentes, en ellas se aprecia una cruz, símbolo de la labor evangelizadora, y el nombre de Fray Bartolomé de las Casas, por ser el prototipo del misionero educador de almas y forjador de espíritus.

En el muro este, Centurión esculpió una figura azteca a la que le dio una doble acepción referida al mito de Quetzalcóatl y al arte prehispánico. El dios barbado, como símbolo de la unión de las dos civilizaciones, la indígena y la occidental.

En el cuarto tablero aparece Buda envuelto en una flor de loto. Además de representar a la cultura Oriental, Vasconcelos veía en él un redentor, un iluminado que bajaba a salvar a las almas. Con él se simbolizaba la unión de las culturas universales.

Para 1930 y en manos del artista Ignacio Asúnsolo, con ayuda de Germán Cueto, se realizaron entonces cuatro estatuas de poetas y educadores mexicanos: Justo Sierra, Amado Nervo, Sor Juana Inés de la Cruz y Rubén Darío.

Años más tarde se decoraron las esquinas del patio grande con relieves representativos de las artes prehispánicas: música, cerámica, escultura y arquitectura. En cada una de ellas, se representa la figura de indígenas desarrollando diversas actividades: el músico toca un instrumento de viento, el ceramista pinta una vasija, el escultor talla la piedra, y el arquitecto sostiene una plomada.